viernes, 7 de diciembre de 2012

Ahnenerbe, la secta ocultista nazi que trató de destruir el cristianismo


HEMEROTECA / CURIOSIDADES DE LA HISTORIA

Ahnenerbe, la secta ocultista nazi que trató de destruir el cristianismo

Día 07/12/2012 - 02.27h

Este grupo de las SS fue el encargado de crear una religión alemana que sustituyera a la católica

Ahnenerbe, la secta ocultista nazi que trató de destruir el cristianismo
ABC
La Ahnenerbe trató de acabar con las fiestas católicas y crear una nueva religión
Desde buscar el origen de la raza aria hasta planear viajes para robar todo tipo de reliquias y obras de arte. Estas eran algunas de las tareas para las cuales fue fundada la Ahnenerbe, una organización que, aunque oficialmente fue creada para dar valor a las tradiciones alemanas, acabó convirtiéndose en un grupo de estudio de las ciencias ocultas con una finalidad clara: destruir el cristianismo e instaurar una nueva religión nazi en Alemania
«El 1 de julio de 1935 se creó la Deutsches Ahnenerbe, o "Sociedad de Estudios para la Historia Antigua del Espíritu"», explica el escritor José Lesta en su libro «El enigma nazi» (editado por Edaf). Por aquella época, Hitler ya había sido nombrado Canciller de Alemania y el Partido Nazi dominaba toda la política del país. Sin embargo, el Führer quería enfrentarse al mundo y sabía que necesitaría varias cosas: toda la ayuda necesaria para vencer (ya fuera usual o paranormal) y, sobretodo, que la sociedad aceptara el nazismo como una creencia indiscutible. Ambas tareas serían encomendadas a esta nueva secta paracientífica.

El nazi obsesionado por el ocultismo

El encargado de crear la Ahnenerbe fue uno de los miembros del Partido obsesionado por el ocultismo: Heinrich Himmlercomandante en jefe de las SS nazis (un cuerpo de soldados de élite dedicados, entre otras cosas, a la protección de Hitler). «Himmler era con toda seguridad el más fanático creyente en las ciencias ocultas, profesando una fe ciega en "las fuerzas desconocidas que nos rodean"», afirma el escritor.
«Ya en el poder se hizo con la dirección de las temibles SS. Un cuerpo de élite o de monjes guerreros, como a él le gustaba denominarlos, con los que formaría una auténtica Orden Negra que seguiría los preceptos delantiguo paganismo germano y los dogmas de fe del nazismo como creencia religiosa», explica Lesta.
«Himmler dio la orden para la constitución de la sociedad inspirado porHermann Wirth, profesor holandés especialista en el estudio del germanismo. El primer departamento de la organización fue creado directamente por Wirth, y prestaba particular atención al estudio delantiguo alfabeto rúnico que tanta importancia tendría en la simbología del nazismo», completa el experto. De hecho, tal era su admiración por el lenguaje rúnico que escogió como símbolo para la Ahnenerbe uno de estos emblemas; el de la vida.

Objetivos oficiales y organización

«Los objetivos de la sociedad eran fundamentalmente tres: investigar el alcance territorial y el espíritu de la raza germánica, rescatar y restituir las tradiciones alemanas, y difundir la cultura tradicional alemana entre la población», determina Lesta.
Tras la formación de la sección dedicada al estudio de las runas vinieron varias más. « En 1936 se constituyó el departamento delingüística, en 1937 el de investigación sobre los contenidos y símbolos de las tradiciones populares, y un año después el departamento de arqueología germánica. Este último se haría famoso por sus extrañas expediciones», sentencia Lesta.
«Estas actividades, extraordinariamente diversificadas hacían que se multiplicaran los departamentos en el seno de la sociedad. Llegó a tener 43, dedicados a danzas populares y canciones tradicionales, estilos regionales, folclore, leyendas, geografía sagrada, ciencias paranormales, etc.», aclara el escritor.
«Andre Brissaud escribe que los trabajos de la sociedad eran "asuntos secretos del Reich", y comprendían desde temas clásicos como "la lengua y literatura germánicas" hasta temas tan curiosos como el "yoga y el zen, doctrinas esotéricas e influencias mágicas sobre el comportamiento humano"», sentencia el experto en su libro.
De todas las premisas necesarias que había que cumplir para formar parte de la Ahnenerbe, la principal era la de contar con el título de doctor universitario. Por su parte, el sistema de trabajo consistía en la organización de diferentes grupos de estudio a cargo de un coordinador.
Sin embargo, no todas las secciones de la Ahnenerbe tuvieron la misma repercusión. Entre las más conocidas, se encontraba la rama ocultista. «La sección esotérica estaba a cargo de Friedrich Hielscher yWolfram Sievers; así mismo el famoso escritor Erns Jünger y el filósofo judío Martin Buber colaboraron con ella», explica el escritor.

El origen, los asesinos de Thule

Pero, en contra de lo que pudiera parecer, esta sociedad no nació de la nada, sino que basó su estructura y la mayoría de sus ideas en una organización conocida como la sociedad Thule. Este grupo, que estuvo operativo desde la primera década del SXX hasta la creación de la Ahnenerbe, destacó porque contaba con un líder que se autodenominaba el precursor del anticristo.
Un joven Adolf Hitler pasaría a formar parte de esta organización una tarde de 1922. «Para entrar se debía facilitar una fotografía que el Gran Maestre examinaba para descubrir en los rasgos antropométricos huellas de sangre extranjera. Asimismo, tenían que jurar pureza de sangre hasta la tercera generación», sentencia Lesta.
Sin embargo, por lo que destacaba esta secta era por su particular forma de hacer justicia en las calles de Baviera, su sede principal. «Sólo entre 1918 y 1922 se contabilizaron (en este estado) 354 crímenes y asesinatos políticos. Según J.M Romaña, las fuerzas de seguridadestaban siempre al corriente de esta “justicia paralela”, y es que muchos de los oficiales de la policía eran adeptos de la sociedad Thule», explica el experto.
«Además, también se daban muchos casos de personas desaparecidas siempre en extrañas circunstancias. Y entre estos individuos, la mayoría de los cuales eran judíos o comunistas, debemos buscar a las víctimas de los “sacrificios” que fueron asesinadas en rituales de magia astrológica”», señala el escritor, que apostilla por otro lado que aún no se han encontrado datos totalmente concluyentes que demuestren la existencia de estos rituales.

Finalidad: acabar con el cristianismo

Entre las prioridades de la Ahnenerbe se encontraba el acabar con el cristianismo y dar forma a una religión propia del nazismo: «Una de las consignas subterráneas del régimen nazi era eliminar progresivamente la influencia que para el pueblo alemán tenían los ritos de la Iglesia Católica», determina el escritor.
Para ello, la organización disponía de uno de los mayores y más conocidos personajes dentro del ocultismo nazi: el «sumo sacerdote» Friedrich Hielscher. Aunque se conoce poco de este maestro de lo paranormal, las investigaciones coinciden en que era temido por todos los oficiales alemanes.
«Para que nos hagamos una idea, el jefe de la Gestapo (policía secreta alemana) leprofesaba una profunda devoción. Heinrich Himmler hablaba de él en respetuosos susurros y le consideraba la figura más importante de Alemania después de Hitler. Si Alemania llegara a ganar la guerra, seguramente Hielscher saldría a la luz, convertido en el sacerdote supremo de la nueva religión, como Hitler como divinidad encarnada», afirma el experto.

Ahnenerbe, la organización que robó la Navidad

Para lograr acabar con el cristianismo, Hielscher creó a través de Himmler una religión basada en la sangre y el valor de los soldados alemanes. A su vez, hizo que las fiestas paganas se superpusieran a las cristianas, de esta forma, pretendía que los católicos dieran de lado a sus creencias y abrazaran la nueva religión de la Ahnenerbe.
«Himmler y su Estado Mayor personal, constituido por hombres de su más absoluta confianza concibieron un calendario festivo para la Orden Negra de las SS que establecía unas fechas sagradas a lo largo del año. En ellas, las SS renovaban sus compromisos de honor y lealtad para con el Führer y la orden», afirma Lesta en el texto.
«Estas festividades servían para sustituir a las fiestas cristianas por otras que estuvieran más próximas a la tradición germano-pagana», explica el escritor. Una de las celebraciones más llamativas que se llegó a suprimir fue la de la Navidad. De hecho, el día en que se recuerda el nacimiento de Jesús se cambió nada menos que por una jornada en la que se reverenciaba al sol.
«Efectivamente, en el 25 de diciembre se conmemoraba el “día del nacimiento del sol invencible” –el Sol Invictus, que para los romanos representaba el nacimiento de Mithra-, es decir, el día en que este astro, después de ir acortando su presencia desde el solsticio de verano, parecía recobrar nuevamente sus fuerzas tras el periodo agónico del otoño y la muerte invernal», sentencia el experto.
A su vez, otras fiestas pasaron a ser suprimidas en favor de las nuevas creencias nazis: «Otros períodos del año habían sido igualmente reciclados en forma de fiestas neopaganas. La Pascua se transformó en la fiesta de “Ostara”, por ejemplo.», determina Lesta. En este caso, los miembros de las SS celebraban el comienzo de la primavera recordando a la diosa de la fertilidad que da nombre a esta celebración.

Los nuevos matrimonios nazis

Además, la Ahnenerbe buscaba que el rito del matrimonio cristianofuera sustituido en favor de una ceremonia creada por los nazis. «Hace poco se ha revelado una filmación inédita que muestra la ceremonia llevada a cabo por una pareja para contraer matrimonio bajo el ritual de las SS», comenta el escritor.
«En ella, se ve claramente que la sala en la que se celebra la ceremonia esta presidida por una gigantesca bandera negra con una S rúnica grabada en plata. Previamente los cónyuges habían realizado su matrimonio civil y en el curso del acto el oficial superior –el propio Himmler en este caso- les entrega el pan y la sal, símbolos de la tierra y de la fertilidad», sentencia Lesta.
Por supuesto, para que se celebrara la unión de la feliz pareja era también necesario demostrar la pureza de sangre, es decir, que ambos eran alemanes. Como curiosidad, también destaca que, como principales regalos del matrimonio, no solía faltar un ejemplar del«Mein Kampf» («Mi lucha»), la biografía de Adolf Hitler. Tras cumplir todos estos preceptos, el marido y la mujer estaban listos para vivir felices en el Reich.

Bautismo y muerte en las SS

Dos de los ritos que se practicaban en las SS y que la Ahnenerbe pretendía que se extendieran con el tiempo a toda la sociedad alemana eran los de un curioso bautismo y una extraña forma de dar el último adiós a aquellos miembros de la Orden Negra tras su muerte.
En el primero de los casos, Lesta deja claro su funcionamiento: «Durante el bautismo del hijo de un afiliado a la Orden Negra se les hacía entrega de una medalla con signos rúnicos para el recién nacido, y se pronunciaba la fórmula de ingreso del bebé en la comunidad de las SS».
Por otro lado, el castillo que servía de sede para la Ahnenerbeguardaba en su interior una curiosa estancia dedicada a venerar los restos de sus miembros. «En la cripta, se hallaba la sala de los muertos, un recinto abovedado y circular. Albergaba en su centro una pira y en los muros doce habitáculos en los que se ordenó que se levantaran trece alturas alrededor de una gruesa mesa de piedra», destaca el experto.
«Se hizo para el momento en que un miembro de tan restringido círculo de elegidos en las SS dejara este mundo. Entonces, se debían colocar suscenizas en la correspondiente urna encima de uno de esos altares, justo después de que el escudo de armas del fallecido acabara de ser pasto de las llamas, y todo para que fuesen veneradas al mejor estilo religioso por el resto de los supervivientes», completa el experto.
«En el techo de la bóveda, justo encima de la pira, se encuentra todavía una esvástica y cuatro aspilleras por las que el humo del ritual fúnebre debía ascender, formando una columna», sentencia Lesta.

Oraciones en una extraña lengua

Finalmente, una última y curiosa práctica de este grupo (y secta) pudo observarse cuando el tribunal aliado juzgó por crímenes contra la humanidad en Nuremberg a dos de los principales líderes de la Ahnenerbe, Hielscher y Sievers. Y es que, ambos mostraron una extraña actitud durante el proceso.
«El prisionero (Sievers) escuchó con extraña indiferencia su condena a muerte y, acompañado por Hielscher, se hincó de rodillas mientras esteentonaba los cánticos de una misa negra. Un himno final deadoración a los poderes del mal que aguardaban a su alma al otro lado de la tumba», comenta el experto.
«Tal y como relatan sus cuidadores de celda: “Pronunció oraciones en una lengua desconocida, oraciones de un culto que nadie conocía y del que no habló jamás», afirma el escritor en el texto.

4 Preguntas a José Lesta

«Príncipe de Asturias»: el buque que se batió contra Nelson y fue portaaviones


ESPAÑA

«Príncipe de Asturias»: el buque que se batió contra Nelson y fue portaaviones

Día 05/12/2012 - 12.41h
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El emblema de la Armada será desguazado en 2013; otros diez buques le precedieron con el mismo nombre, hasta hubo corsarios

El portaaviones «Príncipe de Asturias», buque emblema de la Armada española con más de 24 años de servicio, será dado de baja finalmente en 2013. Tras una ceremonia con todos los honores en su base gaditana de Rota (probablemente en el mes de enero), iniciará su última singladura hacia el Ferrol -en cuyos astilleros se construyó- donde será desguazado: «Su puesta a punto costaría unos cien millones de euros, algo que con las restricciones presupuestarias la Armada no puede asumir en estos momentos».
El portaaviones «Príncipe de Asturias» no es, sin embargo, el primer buque de guerra que ha tenido la Armada en su historia. Anteriormente cinco buques le precedieron. Uno de ellos, un navío, llegó a ser comandado por Federico Carlos Gravina y Nápoli en la dolorosa batalla de Trafalgar (1805). El nombre de «Príncipe de Asturias» ha sido utilizado como forma de honrar al heredero de la Corona.
Además, una historia no tan conocida, el Reino de España en aquellos tiempos de mares inciertas y tenebrosas también dipuso de «otros cinco buques autorizados a ejercer el corso con el nombre de "Príncipe de Asturias"», nos ilustra Marcelino González Fernández, colaborador del Instituto de Historia y Cultura Naval. He aquí las historias de todos los «Príncipes de Asturias», que rindieron servicio a la Armada y a su España.

Fragata: desembarco en Alcudia (1714-1721)

La fragata «Príncipe de Asturias», con 40 cañones, fue el primer buque de la Armada en ostentar el nombre del heredero de la Corona. Se desconoce el lugar y fecha de su construcción y botadura, aunque sí la fecha exacta de su adquisición por la Armada: 4 de julio de 1714, siendoarmada en la localidad guipuzcoana de Pasajes, lugar de nacimiento del Don Blas de Lezo y Olavarrieta.
Entre las misiones conocidas de la fragata, que también se conoció con el sobrenombre de «Infante», el historiador naval especifica como acción principal «el haber participado el 15 de junio de 1715 en la escuadra que lleva a cabo el desembarco en Alcudia y que finaliza con la reconquista de Mallorca», en el contexto de la Guerra de Sucesión de España. Un año antes esta fragata participó en acciones en el Mediterráneo (junto a la fragata «Juno»).
En 1719 participó también en la flota de Azogues con destino a América y con instrucciones de restablecer la Armada de Barlovento. «Sin embargo, su comportamiento en la mar no fue el esperado por parte de la Armada y se arrumbó en El Puerto de Santa María», siendo echada a pique en esa localidad gaditana el 14 de julio de 1721. ¿Qué se hizo con su madera? «Construir muelles».

El navío que se compró al inglés (1715-1718)

Construido en los astilleros de Burlesdon en 1695 el navío de la Pérfida Albión HMS «Cumberland» fue adquirido por la Armada en junio de 1715 a los genoveses. Paradójicamente fue apresado por la misma Gran Bretaña un 11 de agosto de 1718 en el combate de cabo Passaro.
Portaba 72 cañones, con una dotación de 476 hombres. Su eslora era de 47,5 metros, una manga de 12,80 metros, caldo de 5,4 metros y un desplazamiento de carga de hasta 1.220 toneladas.
Sufrió varias vicisitudes desde su construcción inglesa pasando por manos francesas, genovesas, españolas y...¡austriacas!. «Un 10 de octubre de 1707 fue apresado por los franceses que lo incorporan a su Armada con el mismo nombre de "Cumberland". Vendido a Génova en 1715, fue adquirido finalmente por la Armada española el 1 de junio de 1717», cambiando de nombre en honor del primogénito de Felipe V, el infante don Luis.
«Príncipe de Asturias»: el buque que se batió contra Nelson y fue portaaviones
Batalla del cabo Passaro, sur de Italia. Óleo de Richard Paton. National Maritime Museum (Greenwich)
«En 1717, decidido el rey Felipe V a recobrar sus dominios de Italia perdidos tras la Guerra de Sucesión, envió una expedición contra Cerdeña. El barco participó en las operaciones de ocupación de la isla. En 1718: nueva campaña contra Sicilia. Se encuadró en agosto de ese mismo año en la escuadra de Gaztañeta y Patiño». El 11 de agostoes apresado por la Pérfida Albión tras combate contra tres navíos enemigos y después de perder la mitad de su dotación en cabo Passaro (sur de Italia).
Ya en manos inglesas, fue vendido a Austria en 1720 que lo rebautiza con el nombre de «San Carlos». Fue desguazado finalmente en 1733.

El bergantín de La Habana (1770-1794)

Construido en 1770, «probablemente en La Habana, el bergantín«Príncipe de Asturias» tenía un porte de 24 cañones incorporándose a las fuerzas de La Habana. Su fin se produjo tras ser capturado por un corsario francés un 13 de marzo de 1794.
He aquí su rumbo hasta su asignación en 1774 a la flota de La Habana: «1771: con la balandra Valona combatió al corso en las Antillas, conduciendo dos presas a La Habana. Durante el tránsito de Nueva Orleans a La Habana apresó una nave contrabandista. [...] 1772, 22 de abril: en La Habana. En ese tiempo realizó varias salidas por la costa norte y sur de Cuba para combatir el comercio ilegal, apresando 4 balandras, 7 goletas y 2 grandes lanchas. 1773, 1 de diciembre: entra en La Habana procedente de Cartagena de Indias y Portobelo. [...] 1773, 31 de diciembre: sale a la mar en conserva del paquebote correo Colón.
Tras formar parte de las fuerzas navales de La Habana realiza varias patrullas por Puerto Rico y Cartagena de Indias, fundamentalmente. «Realiza nuevas comisiones por el Caribe (patrullas, correos, conducción de caudales) durante varios años». En 1785 efectúa varios viajes entre la Habana y Veracruz. Finalmente el 13 de marzo de 1794 es capturado en cabo Corrientes por el corsario francés «Industria» de 14 cañones.

Navío en la batalla de Trafalgar (1794-1814)

El más memorable, batallador, incansable y guerrero buque «Príncipe de Asturias» que jamás tuvo la Armada española. Ese es el navío de tres puentes y 112 cañones que se botó un 28 de enero de 1794 en los astilleros de La Habana, según un proyecto del militar, marino e ingeniero onubense José Romero y Fernández de Landa, gran hacedor de parte de aquella Armada destinada a batirse contra el inglés en los años del delirio napoleónico.
«Príncipe de Asturias»: el buque que se batió contra Nelson y fue portaaviones
Fernández de Landa
Recibió su nombre en honor del hijo de Carlos IV, que mas tarde iba a ser Fernando VII. «Características: eslora, 56,14 m; manga, 15,5 m; calado, 7,37 m; desplazamiento, 2.453 toneladas. Propulsión: vela con bauprés y tres mástiles verticales. Dotación: en Trafalgar: 1.141 hombres; en la captura de la flota de Rosily: 1.036 hombres», resume el historiador naval Marcelono González Fernández.
¿Qué armamento portaba? 112 cañones en 3 cubiertas, puentes o baterías. «A su entrega: 30 cañones de 36 libras en 1ª batería o baja; 32 de 24 en 2ª batería o intermedia; 32 de 12 en 3ª batería o alta; 18 de 8 en castillo y alcázar». Eso sí, dicha configuración para la batalla de Trafalgar fue modificada: «30 cañones de 36 libras; 32 de 24; 30 de 12; 6 de 8; 14 obuses de 48 libras; 4 pedreros de 4 libras».
Se bautizó Príncipe de Asturias en honor del primogénito de Carlos IV, el futuro Rey Fernando VII. Su nombre de advocación era «Los Santos Reyes». Llega a mares de Cádiz, procedente de la hermana habanera, un 17 de mayo de 1795, junto con el «San Pedro Apóstol» tras escoltar en esa misión a un rico convoy procedente de las colonias.
El 20 de diciembre de 1796 tendrá su primera escaramuza con el comodoro inglés Horatio Nelson,... el posterior almirante de Trafalgar. «Se encuentra con las fragatas inglesas "Blanche" y "Minerve", que bajo el mando de Nelson habían capturado a la fragata "Santa Sabina". Recupera a la "Santa Sabina" pero las fragatas inglesas escapan».
Dos meses despúes participó en la batalla del cabo de San Vicente, conocida por los ingleses como "Moonlight battle", era el 14 de febrero y en frente se encontraba la escuadra inglesa de Jervis, allí estaba también Nelson. «La escuadra española fue derrotada. El Príncipe de Asturias tuvo 10 muertos, 19 heridos y muchas averías».
1798, 29 de junio, en la escuadra del vizcaíno José de Mazarredo y Salazar. El 9 de agosto parte a la guerra contra Inglaterra, fondea en Brest con la escuadra francesa de Bruix. Permanece en Brest hasta el final de la guerra. Regresa a Cádiz en 1802».
El 5 de junio de ese año se adhiere a una escuadra en el Mediterráneo. «Se traslada a Nápoles para traer a España la infanta María Antonia de Nápoles, prometida del infante Príncipe de Asturias, futuro Fernando VII, y al heredero de las Dos Sicilias, prometido de la infanta María Isabel»
En 1803 regresa a Ferrol para su reparación y queda desarmado, siendo de nuevo armado el año posterior para una definitiva guerra naval contra el inglés. Sería en Trafalgar. Un 13 de agosto de 1805 sale de Ares (La Coruña) como parte de la flota combinada hispano-francesa al mando del vicealmirante de la flota francesa Pierre Charles Silvestre de Villeneuve (¡de infausto recuerdo para la Armada española!)
«1805, 21 de octubre; combate de Trafalgar. Lleva la insignia del teniente general Federico Gravina. Tuvo 50 muertos, 110 heridos y muchas averías. Fue remolcado a Cádiz tras el combate por la fragata "Thémis". Es sometido a un gran número de reparaciones en Cádiz».
«Príncipe de Asturias»: el buque que se batió contra Nelson y fue portaaviones
El navío «Príncipe de Asturias», en Tragalfar (Museo Naval)
1808, 9 a 14 de junio: durante la Guerra de la Independencia participó en la captura de los navíos franceses del almirante François Étienne de Rosily-Mesros: «Heros», «Neptune», «Algesiras», «Vainqueur», «Plutón» y la fragata «Cornelie». (Eran barcos franceses que habían estado en Trafalgar)
En 1810 sufre grandes desperfectos en Cádiz a causa de un fuerte temporal, por ello se traslada a La Habana con el navío «Santa Ana» para estar más seguro durante la Guerra de la Independencia contra los franceses. En 1814, aquejado de mil y una heridas de guerra, se va apique en el arsenal de La Habana por falta de carena. En 1817 se vende para el desguace.
Como curiosidad, los planos de su actuación en la batalla de Trafalgar son guardados en los fondos archivísticos del Museo Naval de Madrid.

Corbeta: bloqueo de Venezuela (1799-1813)

Construida en La Coruña, una corbeta fue botada en 1799 con el nombre también de «Príncipe de Asturias». Tenía 24 cañones y estuvo destinada a El Ferrol entre 1805 y 1808 Más adelante se traslada al apostadero de La Habana.
«En 1810 participa en el bloqueo de la costa de Venezuela. Sufre grandes desperfectos dos años más tarde a causa de un fuerte temporal en el golfo de México. Causa baja en 1813».

Cinco corsarios «Príncipe de Asturias»

Entra los buques autorizados a ejercer el corso, hubo cinco que llevaron el nombre «Príncipe de Asturias». «El primero, en el año 1797, apresó al bergantín sueco "Pomona". El segundo era un jabeque de 6 cañones y 20 obuses, construido en Mallorca en 1801. El tercero un místico de 50 toneladas y 10 cañones armado en Vigo en 1806. El cuarto era un barco también armado en Vigo en 1806. El quinto fue una corbeta de 24 cañones armado en Vigo el 1806», aclara con precisión Marcelino González Fernández.

Portaaviones de la democracia (1988-2013)

El portaaviones que iba a sustituir al «Dédalo» (comprado a la «US Navy» en 1973) se iba a llamar portaaviones «Almirante Carrero Blanco», tal y como constaba en el decreto del 28 de junio de 1977 en el que se autorizaba su contrucción por los astilleros ferrolanos de la Empresa Nacional Bazán, el primer de estas características «made in Spain». Finalmente, se llamará «Príncipe de Asturias».
«Puesta quilla : 8 de octubre de 1979. Botadura : 22 de mayo de 1982.Entrega a la Armada : 30 de mayo de 1988. Características : 195,9 metros de eslora; 24,3 m. de manga de casco; 32 m. de manga máxima; 9,4 m. de calado; desplaza 17.400 toneladas; cubierta de vuelo 175, 3 x 29 m.; hangar 109 x 22 m.; 2 ascensores; rampa «skyjump» de 12º en cubierta; dotación 745 personas», nos transmite el experto en historia naval española a modo de ficha.
«Además de sus funciones como portaaviones, tiene capacidad para actuar como Buque de Mando, está preparado para la conducción de misiones ofensivas en guerra de superficie, antisubmarina, antiaérea y anfibia, y también cuenta con capacidad para operar como plataforma de Mando de una Fuerza Táctica Anfibia y de una Fuerza de Desembarco, en caso de que no estuvieran disponibles los buques de Asalto Anfibio que normalmente realizan estos cometidos».
Tiene capacidad máxima de operación con 29 aeronaves. Puede transportar 37 aeronaves (17 hangar, 18 cubierta y 2 en ascensores); helicópteros medios y aviones de despegue vertical y corto Harrier.
«Sensores: radares, equipos de guerra electrónica y otros, necesarios para llevar a cabo sus cometidos. Propulsion: 2 Turbinas de gas; 1 hélice; potencia: 46.000 CV; combustible: 3.759 toneladas de JP 5; 26 nudos de velocidad; Autonomía: 7.500 millas a 20 nudos/45 días».
Más allá de sus características técnicas, el portaaviones «Príncipe de Asturias» (R-11) simbolizó la culminación de la construcción naval en un nuevo periodo histórico, la democracia, en el cual la Armada se adentraba con incertidumbres. Finalmente entró en el selecto grupo de Armadas «portaaviones».
El 7 de noviembre de 1988 el portaaviones «Príncipe de Asturias» llega a Norfolk (EE.UU.) para llevar a cabo varias pruebas, recibiendo el 28 de mayo de 1989 la bandera de combate por parte de la ciudad de Barcelona, «en una bella ceremonia presidida por el rey Juan Carlos I». Curiosamente, la misma ciudad que iba a ofrecer la bandera de combate al buque de proyección estratégica «Juan Carlos I», portaaeronaves de la Armada que aún no cuenta con este pabellón.
«Príncipe de Asturias»: el buque que se batió contra Nelson y fue portaaviones
El «Príncipe de Asturias» escolta al «Juan Carlos I» (L-61), mayo de 2010
Su estreno en una gran misión internacional se produce durante la guerra del Golfo (1991): «En el marco de la Operación "Southern Guard" con motivo del conflicto del Golfo Pérsico, los grupos de combate británico, francés, español, italiano y alemán cubrieron el Mediterráneo, junto con aviación basada en tierra, en una operación aeronaval denominada "Cadex '91-1", que tuvo su punto culminante del 26 al 28 de febrero de 1991, coincidiendo con el contraataque terrestre de la Coalición en Kuwait e Irak. Por parte española participó el Grupo Alfa de la Flota, que terminó las operaciones en Nápoles el 4 de marzo», informan fuentes de la Armada.
Del 10 al 21 de diciembre de 1994, ante el recrudecimiento de las acciones contra UNPROFOR, varias naciones de la OTAN enviaron fuerzas navales al Adriático, en previsión de operaciones de protección a los cascos azules. España destacó el Grupo Naval Operativo 81-01, encabezado por el portaaviones «Príncipe de Asturias».
El 28 de junio de 2005 el portaaviones asistió a la Revista Naval Internacional que Reino Unido organizó en Portsmouth con motivo delII Centenario de la Batalla de Trafalgar. El 21 de octubre se efectuó frente a la costa gaditana una Ofrenda floral desde el portaviones a los que combatieron en la batalla.
Del 6 de febrero a 30 de marzo de 2006 el buque participó, integrado en una agrupación de la Armada en la que se incluían algunas unidades extranjeras, en el despliegue GALIBER 07 por aguas del Atlántico y Mediterráneo.
La actual situación presupuestaria aconseja proceder a su futura baja para ser reemplazado por el buque de proyección estratégica Juan Carlos I, que también fue construido en Ferrol, dado de alta en la lista oficial de buques de la Armada el 30 de septiembre de 2010, y actualmente en proceso de completar su armamento, operatividad y adiestramiento.
De esta forma, el portaaviones Príncipe de Asturias, que fue entregado a la Armada el 30 de mayo de 1988, actualmente se encuentra en Cádiz en situación de operatividad restringida, y el próximo año 2013 se prevé su baja en la Armada. «Será desguazado en Ferrol», confirmaron fuentes de toda solvencia de la Armada española, institución que trabaja para hacer un inventario y trasladar algunos de sus efectos a distintos museos e instituciones navales.
«Queda por lo tanto poco para darle el definitivo adiós al barco que durante tantos años ha lucido con orgullo la insignia de la Armada». ¿Cuándo volverá la Armada a contar en su flota con un «Príncipe de Asturias»? He ahí la pregunta por resolver.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Furtwängler tenía razón


Furtwängler tenía razón

Por:  16 de noviembre de 2012
Por Josep Maria Prat  
Furtwangler+furtwaengler1
El director de orquesta Wilhelm Furtwängler
“El arte no tiene nada que ver con  mercados de consumo, doctrinas, democracia, comunismo, etc. No tiene nada que ver con el odio entre los pueblos, sea cual sea la razón, el lugar y el modo en que aparezca”. Wilhem Furtwängler
El próximo domingo y con un programa dedicado a Sibelius, Strauss y Beethoven se celebrará el concierto inaugural de La Filarmónica. La cálida acogida que la afición musical de Madrid ha dispensado a la propuesta nos hace pensar que no fue tan mala idea dedicar el nombre de nuestra entidad a la histórica Sociedad Filarmónica de Madrid. Esta entidad impulsada por Félix Arteta Jáuregui  con el apoyo de la familia Bauer  inició sus actividades en 1901 organizando 596 conciertos hasta su cese el 1936. Con una programación rigurosa y exigente que incluía desde estrenos y primeras audiciones de Falla, Albéniz, Debussy, Ravel y Strauss hasta la integral de los cuartetos de Beethoven, presentó en Madrid a auténticas celebridades como Pablo Casals, José Iturbi, Manuel Quiroga, Wanda Landowska, Nathan Milstein, Alfred Cortot… Dedicada principalmente a la música de cámara, organizó sus conciertos en diversas salas de la ciudad como el Teatro Español, el Hotel Palace, el Teatro de la Comedia…
A lo largo de su existencia contó con un millar flotante de asociados. En la trayectoria de la Sociedad Filarmónica de Madrid y de los aficionados que la sustentaron encontramos el germen de lo que después ha constituido una de las aficiones musicales más ricas, extensas y vertebradas de las capitales europeas. Y esta nueva Filarmónica quiere inserirse y complementar el rico tejido de iniciativas musicales privadas que animan la vida musical madrileña.
Después de 36 años de trayectoria desde GrupCamera vemos culminado un antiguo sueño: presentar nuestra propia programación en Madrid. Actualmente nuestro grupo tiene temporada propia en Barcelona (la más antigua de la ciudad) en Girona, en Vitoria y ahora debutamos en Madrid. Estas cuatro temporadas se complementan con una agencia especializada en giras orquestales y managament de solistas.  Nuestra particular estructura y el hecho de actuar al mismo tiempo como agentes y programadores nos permite no limitarnos a comprar conciertos. Cada proyecto debe ser creado en origen y los programas y los itinerarios son decididos de acuerdo con las necesidades de nuestras temporadas. Para ello necesitamos imprescindiblemente del contacto directo con los artistas y con los responsables artísticos de las instituciones. Al cabo de los años, hemos aprendido que todo este trabajo artesanal y detallista acaba influyendo en la calidad de los conciertos. Como aprendimos  del gran Maestro Sviatoslav Richter el arte no puede existir sin sorpresa y sentido de detalle.
Las frases de Furtwängler con las que encabezo este artículo están incluidas en el extraordinario libro que bajo el título Conversaciones sobre música publicó en 2011 por la editorial Acantilado. En estas mismas conversaciones que mantuvo en 1937 Wilhem Furtwängler con Walter Abendroth, el gran director de orquesta también afirma: “en lo referente al punto decisivo, a saber, la capacidad artística de expresión inmediata.  Es difícil influir en una técnica adquirida como un fin en sí mismo, pero esta a su vez se influye; una técnica estandarizada crea retroactivamente un arte estandarizado”. Poco podía imaginar Furtwängler el rumbo y la trayectoria que Herbert von Karajan, su sucesor al frente de la Filarmónica de Berlín,  daría a su orquesta y mucho menos la influencia que tendría para la música y su industria. Porque sólo podemos hablar con propiedad de industria musical clásica a partir de la enorme influencia que tuvo von Karajan en la industria discográfica y en  la publicidad y supremacia de la imagen en la organización de los conciertos... y en los honorarios de los artistas. Toda esta gran mercantilización e industrialización de la interpretación musical ha traído consecuencias nefastas: el encarecimiento de los conciertos no subvencionados hasta convertirlos en auténticos productos de consumo de lujo, la supremacia excesiva y tiránica del intérprete sobre el compositor y la peor de todas la temida “estandarización del arte” que nos anunciaba en 1957 el maestro Furtwängler.
En los principios de mi trayectoria Sviatoslav Richter me reprendió severamente con la siguiente observación: “No olvide que nosotros no estamos aquí porque yo sea un pianista y usted un organizador sino por Schubert, Mahler y Beethoven”.  Es posible que al final de esta crisis se produzca un renacimiento en la vida musical. Es deseable que la música deje de ser un producto de consumo de lujo para recuperar su papel esencial de alimento espiritual,  de goce para los sentidos y de ejercicio intelectual saludable. Nuestros gobernantes deberían darse cuenta, que más allá de un mero entretenimiento, la música puede ser un elemento extraordinario para conseguir lo primero que necesitamos para salir de esta crisis: mejorar nuestro estado de ánimo.
Josep Maria Prat es promotor musical y dirige el GrupCamera, que el domingo estrena un nuevo ciclo sinfónico en Madrid bajo el nombre de La Filarmónica-Sociedad de Coinciertos.

Fe de errores: donde decía "En estas mismas conversaciones que mantuvo en 1957...", quería decirse en 1937.

Hay 36 Comentarios

Cirilo, los escritos de Walter Benjamin llevan ya bastante más de medio siglo escritos, no creo que sean el tema más de actualidad para reflexionar. Algo más reciente y musicalmente interesante encuentro a Theodor Wiesengrund Adorno, y aún así casi todos lo dan por desfasado (sin haberlo leído y mucho menos entendido).
8888, además de todo eso, ningún historicismo ha conseguido jamás rescatar un oyente de época, y teniendo en cuenta que en una época no se escuchan los mismos sonidos de la misma manera como se escuchan en otra, la pretensión de objetividad historicista está perdida por principio. Y esto no es que lo diga yo, es que lo dice el mismísimo Harnoncourt, que algo sabrá del tema.
Que llega a los oídos de una nueva generación y así se inspira un renovada celebración. Venga como venga, quiere que conozca y aprenda, otro mundo, otro forma de escuchar. Yo no exigo que sea en vivo, o, por la "radio", ni por forma digital. Que se oye la música, que se vive, y se aprende, avanzando al ritmo que hace siglos ha sido evocada.
Alguien ha sacado el tema del oir clásico en digital mp3. Si, es calamitoso el resultado. El mp3 fue programado por gente pensando en el pop, música a todo volumen y sacarle "lo que le sobraba de resonancias que no escuchaba nadie" Con "nadie" se referían a ellos mismos, los que programaron que lo único que conocían de música era el pop.Mp3, ese engendro que destruye la onda aun a la mejor compresión que ofrece, llevándose todo el cuerpo de la´ música. Se apostó exclusivamente a sacarle el click al disco de vinilo, que era lo único que los amantes del barullo pop llegaban captar en nombre de la "alta fidelidad" Para escuchar música en un tren, coche, o por supuesto avión poco importa porque hay un ruido agregado de fondo que mata hasta la mejor grabación pero es una ABERRACION que la industria del disco apueste a vender mp3 por internet como "modelo de futuro". Estocadas a la pobre música clásica de todas partes y a todo nivel. Los jóvenes de hoy tienen el oído muy disminuido. Puede haber quien escuche en silencio de su casa música de mp3, pero si no nota la diferencia con la onda entera wav o flac, le falta aun entrenar el oído. Wav o flac que siguen siendo digital... Y ahora en el tema de la grabación digital en si: también los aparatos fueron programados por gente con idea del rock no de clásico. Con todas las frecuencias altas y bajas del mundo que quieran, no alcanza a engañar un oído cultivado de músico clásico, algo han hecho pésimo en el barrido o lo que sea, para eso son ellos los expertos y han metido la pata muy a fondo- El producto es de una dureza que no tenía el analógico. Hasta grupos de rock and roll lo notan y siguen grabando analógico hoy, y usan
amplificadores de válvula también, mucho más fieles que transistores. Hay tanto de los adelantos que trajeron abaratamiento pero ningún avance en calidad que nos perderíamos hablando horas.sólo se fijan en el click de un disco, que lo escuchen de la cinta master de un estudio, le lleva la delantera a cualquier consola digital de hoy. Los micrófonos ya lo escuchaban TODO hace 60 años, sólo la grabación hace la diferencia y la grabación analógica era mucho más cercana a la realidad que el digital
Por supuesto, si el purismo de la interpretación, de los instrumentos originales, si el mp3, si el wav, si la grabación analógica o digital, todo requiere oídos que noten la diferencia. El día que esto deje de ser un tema y nadie hable de ello... ese día la música clásica estará muerta y enterrada.
Resulta harto difícil establecer principios generales acerca del modo de disfrutar o entender la música. Una cosa es hablar de la formalización del discurso musical y otra de su capacidad para conectar con el oyente o para inducirlo a una compresión del hecho sonoro que no se quede en los aspectos más sensoriales o primarios: el ritmo, la melodía y el tempo. Podemos disfrutar de un vals de Strauss, de una improvisación jazzística o de una canción popular tanto como de una sinfonía de Beethoven, de un lied de Schubert o de una pieza de Ligety pero ello es porque los sonidos activan nuestra capacidad para la asimilación sensorial y, por medio de ésta, nuestra disponibilidad personal para la emoción. La música clásica o seria -o como se la quiera llamar- exige, sin embargo, algo más: cierta comprensión estética de la materia sonora y cierta ponderación intelectual de su valor como estructura premeditada.
Por otra parte, existen elementos en toda creación artística que escapan a la transmisión en forma de conceptos. Hay cosas que no se pueden nombrar sino sólo sentir. Los mismos autores literarios saben que muchas veces no alcanzan a expresar cuanto intuyen más que piensan: lo que existe en un oscuro ámbito interior que condiciona los estados de ánimo y permite transformar el curso del tiempo en una vivencia profunda y no únicamente en un pensamiento catalogable o argumentable. Esa experiencia personal depende en gran medida de la propia biografía, claro; tiene tanto más hondura o reclama tanta mayor atención cuanto la conciencia de sí -construida a lo largo de multitud de referencias y recuerdos- hace al oyente más capaz de establecer relaciones psicológicas y culturales que depuran el fenómeno estético de su estricta actualidad.
Por todo ello, no alcanzo a comprender qué es "tener razón" en lo que se refiere al hecho artístico; como tampoco alcanzo a discernir exactamente qué se entiende por arte estandarizado. Un disco suena siempre de la misma manera pero la escucha del oyente no siempre es capaz de un mismo grado de penetración o siquiera de comprensión. Ciertamente, en gran medida la degustación del arte está hecha de intangibles y, en el acto del concierto en directo, el número de esos intangibles se multiplica pero no hay motivo alguno para que la atención puesta en una interpretación grabada depare una pobre experiencia estética porque, en no pocas ocasiones, en esos instantes se consigue focalizar sentidos y emociones con mayor concentración que en las a menudo incómodas condiciones de los auditorios y teatros. ¿Cuántos armónicos no se escaparán entre las toses y los bordones del aire acondicionado?; ¿cuántos instantes se pueden perder entre la distracción producida por la angostura de los asientos, las posturas forzadas o la vecindad de un espectador poco disciplinado?.
En definitiva, creo que la melofilia es una actitud frente al hecho sonoro y no una comunión apriorística con dogmas particulares. Pero, claro, esto es sólo una opinión.
Lo más interesante del artículo es que recoge declaraciones de Furtwängler desde ultratumba, puesto que el hombre murió en 1954 y, sin embargo, conversaba con Abendroth en 1957. Fascinante.
8888: Me adhiero totalmente a tu post, brillante de todas todas. No soy tan experto en el tema como tú y mi enfoque es mas teórico, pero es obvio que el purismo no es más que un estancamiento. Imagina que te pago un café :-).
No voy a dar nombres para no señalar. Pero espero que ninguno de los mega-super-ultra-puristas de los que he leído más abajo cometan la herejía de escuchar grabaciones de música clásica. Porque, ya se sabe, el compositor contaba con que la música se iba a escuchar en vivo (eso del vinilo, los CDs y, dios nos perdone, los MP3, son invenciones del maligno para apartarnos de la verdadera esencia de un Bach que habría considerado su música en auriculares una experiencia indudablemente diabólica en sentido literal). Igualmente, la ópera se escucha en el teatro o no se escucha en ningún sitio, caramba. ¿Y qué es eso de meterse en Youtube y ver un aria sin haberse tragado los 43 minutos anteriores ni tragarse los 38 posteriores? ¡Por dios, el autor la escribió en el contexto de una ópera entera! Luego está la música religiosa, que obviamente sólo se puede interpretar en la catedral, como era su función original y además es así como dios manda y su santa iglesia dispone. Pero por qué quedarnos sólo ahí: la sonata Claro de Luna, para su correcta interpretación, requiere que al piano se le rompan unas cuantas cuerdas (al fin y al cabo, esa era la experiencia habitual nuestro querido Ludwig). Porque claro los violines, con cuerdas de tripas de gato o de oveja, como en la época del compositor (lo de las cuerdas acero o nylon, albricias, es de una modernidad intolerable). Entrados en el siglo XX (aquí sí se permiten grabaciones, obviamente), los conciertos de Rachmaninov, tocados por Rachmaninov y por nadie más (porque somos puristas, carallo, y si él los tocó así por algo sería). Y los conciertos de Mozart para los que no se conserva cadencia, directamente no se tocan porque son un problema sin solución satisfactoria: o se le amputan florituras que el bueno de Wolfgang esperaba que sonaran, o contaminamos sus divinas notas dieciochescas con la intolerable actividad de un cerebro del siglo XXI que, ya se sabe, es incapaz de pensar musicalmente como uno del XVIII por culpa de las miles de horas de jazz, pop, música serial, salsa y bakalao que lo habrán contaminado).
O sencillamente nos relajamos y disfrutamos de las opciones; que incluyen escuchar las variaciones Goldberg con la belleza del sonido de un instrumento similar al original, e igualmente incluyen escuchar las variaciones Goldberg con la riqueza dinámica y polifónica de un Steinway.
O, dicho de otro modo: démosle un poco al fuelle, y veremos lo rápido que se nos pasan las tonterías.
¿Es esto un "debate Karajan"? Comprendo perfectamente las reticencias hacia Karajan, pero hay un trasfondo interesante en las palabras de Kürtwangler sobre el significado del arte, sobre todo en una época en la que es fácil duplicar y queda poco espacio para la creación. Se puede recordar ahora el famoso ensayo de Benjamin sobre el arte en la época de la reproductibilidad. Creo que es necesario a partir de estas palabras meditar sobre el límite actual del arte musical; el resto me parece un ejercicio de pedantería improductivo, lo lamento por quien se sienta ofendido.
Alonso, ¿qué se va a esperar de los políticos, cuando en realidad gobiernan los banqueros?: superficialidad e irrelevancia, eso es lo que nos darán, porque es lo que son.
Por otro lado, no olvidemos que van Gogh no vendió un solo cuadro en vida.
La frase de Furtwängler tiene razón que le sobra, y pocas veces se une negocio y ventas con arte de la mayor calidad, como el caso de van Gogh. La música clásica hace mucho que ya no se puede "vender" al gran público, hace un siglo ya que lamentablemente comenzara a decaer la "moda" de ir a la ópera. Aquellos tiempos en que se pensaba en Brasil en invertir millones en un teatro de ópera en medio de la selva, parecería hoy como buscar inversores para viajes a Marte. Furtwängler estaba ya lejos de ese tiempo dorado clásico pero muy alejado de ese producto del pop industrial de diseño que vende hoy lo que quiere con la campaña indicada, una lady Gaga es el mejor ej. Vivo en Alemania y me aterrorizó que ya el Bundestag en su homenaje a las víctimas de la guerra no se limitara la última vez a la seriedad de un cuarteto de Beethoven como había sido lo usual siempre, con parlamentarios como en misa escuchando. Esta vez cerró el acto un Imagine de un tal sr Lennon que con todo el talento y méritos que que tuviera está igual de separado de Beethoven en capacidades como en años en el tiempo. A lo que me refiero es que hoy la clase política descarademente se declara cada vez más fanática del rock y el pop, y tiene cada vez menos idea de Mozart y Beethoven. No es tontería el asunto. Como de la voluntad de esos sres depende el apoyo de nuestra amada música clásica me permito ver bastante negativo el futuro y el asunto renacimiento. Cada vez más se oye de algún famoso que sólo encuentra en lo clásico algo que lo relaja (o lo pondrá en estado pre sueños con Morfeo?)
Esperemos que no terminen 5 siglos de música clásica donde comenzaron: con quintas paralelas de la edad media, el azote de ese pop y rock actual con sus piezas (canciones todas) de 3 minutos, extendida alguna, pero de estructura super básica y elemental.
Pues sí, don Enr, algo de posista hay en la "actuación" de Karajan ante la cámara de Clouzot pero lo revelador del documento es la forma en que se va construyendo el sonido desde unos planteamientos estéticos personales. En el DVD, hay un documento adicional en el que se establece una conversación entre el divo y el no sé si entonces alumno Kaiser -el mismo que aparece, por cierto, conversando con Thieleman en los documentos que acompañan la interpretación de las sinfonías beethovenianas realizada por éste último con la Filarmónica de Viena- más o menos por esa época; allí Karajan insiste en la necesidad de trabajar primeramente con el sonido, con la voz de la orquesta antes de entrar en otros componentes de la interpretación. Y en definitiva, es ese mismo planteamiento el que se comprueba en el ensayo de Schumann.
Por otra parte, sí, también tengo esa grabación de Kleiber pero he de decir que me impresionó más la de Karajan.
Lamento contradecirle Mr. Lover pero creo que la interpretación al piano de las obras para tecla de Bach, aunque extirpe casi de raíz los valores tímbricos que tuviera seguramente en consideración el Cantor de Leipzig, pone en valor en mucha mayor medida que el historicista recurso a al clave los elementos estructurales y los melódicos. Con la transparencia y precisión del piano, con su restricción del juego armónico de la pulsación acaso se esté perpetrando una falsificación pero, al mismo tiempo, cómo se transparenta la profundidad del hecho musical, cómo crece la emoción que propicia el juego dinámico del intérprete y, en fin, cómo la construcción del momento presente parece hacerse intemporal. Con otros compositores barrocos no sucede en la misma medida, pero con Bach y su contrapunto arquitectónico,y quizá en mayor grado con su horizontalidad expresiva, siempre me ha seducido más al piano que al clave. Gould, claro, es una referencia insoslayable.
Perdón: lo de Gould me refería al comentario de "Bach Lover"
Witnes, es cierto que ese documento de Karajan ensayando la 4ª de Schumann es extraordinario, aunque conozco algún músico que lo encuentra algo artificioso: hecho para presentarlo delante de la cámara. Conociendo un poco cómo se las gastaba Karajan, supongo que es lo más probable. El problema que tienen sus versiones hoy en día, es que grabó demasiado: lo que hacía excelentemente, lo que hacía regular, y lo que hacía francamente mal.
Sobre Gould no comparto esa animadversión: todo lo excéntrico que se quiera, pero fue un pianista excepcional. Uno puede escuchar sus Goldberg como un pecado capital contra la ortodoxia historicista, pero no dejará de disfrutrarlo.
En cuanto a las oberturas de Beethoven y esa supuesta vitalidad insuperable de Furtwängler, supongo que conoce este Coriolano:
http://www.youtube.com/watch?v=Ppj6mKVhfW0
Cito textualmente de "Carles UDINA i COBO": "Cierto que MOZART o BEETHOVEN hubieran escrito piezas aún más ricas de haber dispuesto los pianos que tenía LISZT, hubieran sido partituras más lisztianas sin ninguna duda. Y lo que es una realidad irrefutable es que ni uno ni otro ni el tercero escribieron nada para clave" (fin de la cita). Pues le falla la memoria o los conocimientos, puesto que los PRIMEROS CUATRO CONCIERTOS "PARA PIANO" de Mozart fueron compuesto para CLAVE, bien porque el pianoforte aún no se había reafirmado lo suficiente o bien porque la capacidad económica del compositor salzburgués no le permitía aún adquirir uno de los "nuevos" instrumentos. Por otra parte, su fijación contra Karajan me parece un poco exagerada; yo no soy uno de los más grandes admiradores de este director, pero no dejo de reconocer su enorme valía y la difícilmente superable calidad de las grabaciones de las nueve sinfonías de Beethoven en 1964. Otra cosa es que critique su "peseterismo" y su endiosamiento creyéndose capaz de interpretar a todos los compositores de la historia de la música cuando cualquier aficionado medio sabe que existen verdaderos especialistas en determinadas épocas e, hilando más fino, en determinados compositores. En cuanto a Gould, una especie de Karajan del piano, me parece simplemente una herejía interpretar a un compositor barroco con un Yamaha, un Pleyel o, incluso, un Steinway; es simplemente un engaño al oyente, por no decir una estafa, y una intolerable falta de respeto al compositor. ¿Qué opinaría usted del concierto para clarinete de Mozart interpretado al saxo por Iturralde? Y, por último, jamás me tomaría la molestia de escuchar el asesinato al piano de una obra orquestal de Wagner por parte de Gould por la misma razón que jamás entrarán en mi discoteca los "arreglos" para piano de las sinfonías de Beethoven por parte de Listz: me parece un acto de apropiación indebida de la obra creada, prácticamente, un delito.
Karajan era un escultor del sonido. No creaba grandiosos edificios sonoros repletos de matices y detalles como los de Celebidache o maravillas de vitalidad como las de Kleiber sino densas, coherentes congregaciones instrumentales, aunadas magistralmente en un timbre peculiar, exuberante y abrumador. Esa es la causa de que al cabo se ganara tantos detractores. Karajan tenía un sonido personal que imponía a cuanto interpretaba; una característica propia del gran artista pero también una discutible manera de ejercer la egolatría. Esto hacía que obtuviera resultados desiguales según qué obras del repertorio; unas se adecuaban mejor que otras a su estilo. Aquellas cuyos valores no sufrieran en exceso por la suntuosidad del timbre y la ubicuidad del legato se beneficiaban de la belleza cálida de una orquesta desbordante de sonoridades empastadas, cinceladas como una estatua griega. Pero las que necesitaban de la transparencia para que fueran apreciadas todas sus cualidades tímbricas y armónicas, sometidas a ese apabullante esplendor, perdían parte de su gracia original y más que una bella cariátide daban la impresión de ser un mofletudo angelote de estuco; siempre salvando la calidad de la interpretación, nunca descuidada o medrosa.
Por otra parte, como ocurre con todo artista, no es lo mismo el Karajan joven que el maduro o el provecto. Como suele suceder con muchos directores, las distintas épocas del salzburgués atraen a los melómanos según cuáles sean las afinidades estéticas de cada cuál.
Un servidor cree que le iban bien el último Haydn, el Mozart operístico y, por supuesto, Beethoven; empalagaba con el Mozart orquestal y la música barroca; dulcificaba a Stravinsky y a Bartok tanto como domesticaba a los serialistas; el impresionismo francés le cuadraba bastante bien; y hallaba su ámbito ideal en el romanticismo tardío .
En fin, que siendo sin duda uno de los mejores directores del siglo XX, no era indiscutible sino para sus devotos, que le adoraban en una suerte de veneración conscientemente -estudiadamente- fomentada por el marketing y la autopromoción.
Hace poco -unos meses- me compré unos DVDs de la edición Karajan de DG. Por supuesto, allí había de todo. Lo que más me gustó hasta casi llevarme al borde de la exaltación fueron las oberturas beethovenianas, interpretadas con una vehemencia que no he escuchado sino en Furtwängler. Sin embargo, quien quiera descubrir el verdadero carácter del artista Karajan debería buscar otro documento revelador: el ensayo de la 4ª sinfonía de Schumann editado por Europarts. Imprescindible para el que quiera descubrir lo que significa dirigir una orquesta y aun lo que significa la creación musical. 
JuanNegrín, estoy de acuerdo con Julia en que el tema de la música contemporánea es tema arduo, y no para despacharlo como tú lo haces. No es tan minoritaria, o no más que otras artes. Obras clásicas muy conocidas fracasaron en su estreno. O los que hoy conocemos como lo más, no lo fueron para sus coetáneos, que los encontraron disonantes. No es nuestro cometido dilucidar entre el canon ya establecido, sino descubrir el de nuestro tiempo.
Sobre la frasecita: uno puede tener unas ideas muy impolutas sobre su arte, y luego encontrarse haciendo cosas como esto:
http://www.youtube.com/watch?v=8_Bd14eUhrU&feature=fvsr
O esto otro:
http://www.youtube.com/watch?v=3rM96_RS1Os
La idea sobre el arte puede ser maravillosa, su circunstancia nunca lo es tanto, y para bien o para mal, la necesita para existir. Beethoven ya tuvo que vérselas con esta contradicción. Karajan fue un maestro en entregarse a su circunstancia sin reservas y explotarla sin escrúpulos, ¡pero por favor!, también fue un gran director. Excelente en los años 50, no tan bueno en los 60, y prescindible después (increíble trayectoria, no conozco otro director que haya evolucionado de más a menos).
Y muy mal quienes critican a Alfred Schnittke (RIP 1998) diciendo que no tiene público. Claro que lo tiene, es un autor enormemente interesante. Yo mismo disfruto con su música. ¿Son pocos?: quizás, pero tampoco Beethoven suele llenar campos de fútbol, que yo sepa.
Del artículo de Prat me queda la idea vaga de que la crisis puede ser una oportunidad para la buena música. No termino de ver cómo. Todo esto debería comenzar por una educación musical digna, pero en España es muy pobre, y con la crisis lleva camino de empeorar. Partiendo de ahí, no encuentro muchas razones para ser optimista. Por otro lado el panorama global también es preocupante: las formaciones sinfónicas importantes se habían acostumbrado a vivir de las grabaciones y ese mercado está fallando. Si además fallan las subvenciones en los ámbitos donde eran el principal sostén, y España es uno de ellos, podemos estar a las puertas de un verdadero holocausto en nuestra cultura musical viva tal como la conocemos. Veremos lo que nos aguarda al otro lado del túnel, quizás no sea para ponerse tan tremendistas; de momento es alentador ver gente con ánimos para emprender nuevas iniciativas.
El personaje de Karajan corre paralelo al de la actual canciller alemana Angela Merkel: para los ciudadanos de países germanoparlantes es un mito; para los demás es un grave problema. Yo me encuentro en el segundo grupo, porque aunque estoy maravillada con la afinación exacta que conseguía en la orquesta, sólo tengo que escuchar la V de Beethoven dirigida por Karajan y ver cómo desaparecen los violoncellos y contrabajos a favor de la sección de viento. Para descontaminarme tengo que oir rápidamente la de Furtwangler y respirar aliviada. De todos modos, es cierto que Furtwangler fue uno de los mejores directores del siglo XX y por tanto estoy de acuerdo en que el compositor es el personaje más importante de la música clásica. Él es el creador, los demás son recreadores. Pero la pregunta crucial es otra: ¿es cierto que la música contemporánea (casi en su totalidad) está compuesta para músicos y críticos, no para oyentes? Tema arduo e interesantísimo.
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Juan R. la música del siglo XXI, en cuanto a la "clásica", o "gran música" se refiere, no al rock y demás, no ha logrado que su auditorio aumente en 50 años porque se han cargado los fundamentos de la música misma, eso es la gran música del siglo XXI, un callejón sin salida, tanto que ya hay compositores jóvenes que vuelven a retomar la melodía sin avergonzarse por ello y sin dejar de ser modernos. Glass está muy bien, pero por ejemplo, Alfred Schnittke es del tipo insufrible con veinte espectadores en la sala.
Furtwängler decía que triunfó porque nadie lo tomaba muy en serio, hasta que fue ya tarde para pararlo. Tenía una batuta indecisa y fluctuante que ponía de los nervios a los músicos, ¡pero que hermosos resultados! Hay muchísima vida musical al margen de Karajan, amigos.
La música clásica es muy bonita.
Y no os olvidéis a Clemens Krauss como el mejor director de voces, el que respiraba con ellos y no los encuadraba en una construcción rígidamente catedralicia a lo Knappertbusch, el sensible y lírico, como también convendría recuperar a Bruno Walter...
Udina, lo que digo es que pecas de lo que criticas. Furtwängler nació en 1886 y el Ford T en 1908 y se fabricó hasta 1927, es decir coétaneos, como lo son de nosotros las pirámides de Egipto. Toscanini arrojaba la batuta a los músicos y se hablaba de endiosamiento de Spontini, el director de Napoleón. Nada nuevo lo de Karajan. Las grabaciones históricas están muy bien como documento, pero no para disfrutar de la música porque suenan a rayos o a demasiado laboratorio. Hablemos de música del siglo XXI.
Un debate enriquecedor y educado (hasta ahora), hay que aprovecharlo...
Juan R., KARAJAN no fue una manera de entender la música de una época, solo un producto comercial a lo Bisbal (con todos mis respetos a él), KLEMPERER o FURTWÄNGLER fueron mayores que él pero contemporáneos y sus interpretaciones diametralmente opuestas, incluso CELIBIDACHE que era algo más joven no tiene nada que ver. Yo tengo mis preferidos pero respeto a los que no (KLEIBER padre e hijo, SCHURICHT, KEILBERTH, ...) pero KARAJAN ni siquiera interpreta, dirige como lo pueda hace un programa de ordenador. Tu argumento se cae por si solo porque entonces la música clásica, toda ella es anticuada, incluso los Beatles, solo hay que oír al “Boss”. Igual que los genios de la música han sido irrepetibles (lo que no impide que me guste LENON o DYLAN), parece que los grandes directores también han muerto sin descendencia. Por suerte tenemos sus grabaciones, i que no me vengan con el cuento del directo. Por lo demás, de acuerdo como verás.
Sobre los instrumentos originales, Bach over, ya lo sé de memoria y que nadie se va a mover por muchos argumentos que se den, pero hay que exponerlos. Cierto que MOZART o BEETHOVEN hubieran escrito piezas aún más ricas de haber dispuesto los pianos que tenía LISZT, hubieran sido partituras más lisztianas sin ninguna duda. Y lo que es una realidad irrefutable es que ni uno ni otro ni el tercero escribieron nada para clave, así que los tres tenían la misma opinión que yo sobre los instrumentos originales... pero tropecientos años antes (supongo que se entiende el chiste). Paul BADURA-SKODA era un buen pianista que daba gusto oír (iba a escucharlo siempre que venía por Barcelona), pero no de “primera fila” (MICHELANGELLI, KEMPFF, GOLD sin duda, ...). Eso sí, fue un acompañante de lieder de primera fila, pero me decepcionó cuando se promocionó como defensor de instrumentos originales. ¿Porqué? por falta de humildad, por quererse distinguir por las formas ya que no podía por el fondo. Lo que decía SCHUBERT en mi primer intervención.
Sobre GOULD ¡por aquí no paso! Fue un interprete genial, pero además honesto y humilde. Nunca quiso ser más que esto cuando en realidad fue medio interprete medio compositor de variaciones. Según el argumento que defiendes de RICHTER, no deberíamos oír las variaciones sobre un tema de HAYDN de BRAHMS sino que sólo el tema original, o peor, las propias variaciones GOLDBERG de BACH. GOULD tiene todo el derecho a llevar al límite sus interpretaciones y yo le agradezco que haya duplicado tantas composiciones. ¿Has oído sus sonatas de MOZART? Pues lo suyo son pequeñas variaciones a sus sonatas de manera que ahora oigo ambas, como si tuviera dos piezas diferentes igualmente preciosas, o incluso más veces oigo las de GOULD que todas las otras interpretaciones, son dos genialidades un encima de la otra. Y sobre las GOLDBERG de GOULD (me refiero a las segundas, las de jovencito del 1955, no son “suyas”) no me canso de oírlas desde que oí su versión del 1981 cuando antes siempre me pareció una buena composición pero como tantas otras muchas de la música clásica. ¿Has oído las transcripciones de GOULD a WAGNER? Pues tú te lo pierdes, aunque no sigue en absoluto la partitura original, ni violines ni viento, solo piano que precisamente no figura en la partitura original. Por favor, hay personas normales como nosotros y genios que pueden hacer lo que quieran y solo hay que admirarlos, y claro, personas normales pero egocéntricas y presuntuosas como KARAJAN.
Sobre Oscar y también parece que Juan R. lo tiene claro, ignoro los hechos y no me decanto, pero expongo dos reflexiones. La primera de Bruckner13, una observación más que elocuente. Yo procuro hacer afirmaciones solo de lo que conozco de verdad, porqué sino, te expones a meter la pata como con el error de ABENDROTH. Lo segundo, que yo preguntaba “¿porqué tanto miedo a decir abiertamente la verdad ...” Pues si fuera fundado el juicio de oscarvf, e insisto, estoy hablando en condicional, entones sí que entendería el porqué de este miedo, por aquello de “quién este libre de culpa...”. Estamos en una mala época (tal vez ésta sea la causa última de la crisis), en todos los ámbitos las instituciones que gobiernan, directa o indirectamente, están secuestradas por mediocres que no dan la talla, cuando no corruptos (como casi todo el mundo está de acuerdo que pasa con las políticas y económicas). Incluso en las sagradas instituciones de la ciencia, pero esto es otra cuestión. Nadie se atreve a decir la verdad porqué tiene miedo a que el otro cuente la suya, no hay honestidad ni coherencia, solo intentar mantenerse arriba a cualquier precio para acumular fama o dinero.
Hola, amigos. Pues será muy respetable la opinión de Furtwängler, pero no creo que haya que tomarla muy en serio. El arte, y no solo la música, siempre ha tenido que ver con los mercados. Que se lo digan al cine, que se lo digan a la pintura, que se lo digan a la literatura, que se lo digan a la misma música, ahora en crisis por la infinidad de recortes en todas partes. Otra cosa es que ni las doctrinas ni el mercado determinen absolutamente el campo del arte. Pero la influencia ha sido y seguirá siendo importante. Muchas de las obras de las que gozamos han sido hechas por encargo, es decir, porque al artista le pagaron por hacerla. Lo del dinero no quita que el que es un verdadero artista, un verdadero creador haga una obra que merece la pena. "Con dinero y sin dinero", el artista auténtico hará siempre lo que quiere.
Cuanto entendido!!! Impresionante.
Encuentro contradictorio anclarse en las versiones de directores de orquesta desaparecidos hace tiempo y escribir que un Ford T es un coche anticuado, tal como considera Udina. ¿En qué quedamos? Karajan fue una manera de entender la música de una época. ¿Que hubo personas que no les gustaba y sigue sin gustarles? Algo absolutamente humano. Pero lo mismo ocurre con muchos movimientos y modos artísticos de otras épocas. El tono y el contenido de este comentario me parecen muy arrogantes. En cuanto a la visión que tiene del mercado discográfico, necesita un reciclaje. El disco y el cd tal y como los entendíamos hace unos años, ya bastantes, se hundió por un cambio tecnológico y de hábitos de consumo. Lo de dar recetas sin tenerlo en cuenta… malo. En cuanto a la opinión que me suscita el artículo de Prat, pienso que tiene claramente dos partes. Una de promoción, demasiado descarada. Y otra de barniz de la promoción, poco ligado a la primera parte. Se podría haber hecho un trabajo bonito que animara a seguir a esta empresa de conciertos.
Estoy totalmente de acuerdo: "Hay vida más allá de Karajan". Es obvio que el director greco-austriaco fue un buen director, pero no más que eso; aunque sí hay que reconocerle el "mérito" de popularizar la música grabada para poder llevarla a todos los rincones del planeta y del hogar. ¿Alguien conoce a Helena Spitkova? Probablemente no; yo la encontré casualmente interpretando el concierto para violín de Mendelssohn con la Filarmónica Eslovaca, dirigidos por Alberto Lizzio y me pareció una de las mejores versiones que he escuchado de este concierto. Es un CD de un sello desconocido (Masters Classic) con un precio de 600 pesetas (sí, todavía corrían las pesetas) y que habrá pasado totalmente desapercibido porque no fue grabado con un sello discográfico de los "grandes". Y aún resuena en mi mente aquella genial interpretación de la sinfonía nº 5 de Beethoven cuando se la escuche a la Orquesta Nacional de España, dirigida por Benito Lauret en el Teatro Romea de Murcia (mi ciudad); yo tenía 10 o 12 años y ahora tengo 63. Suscribo totalmente lo manifestado por "Aitor": ¿a quién se le ocurriría comprar Las Cuatro Estaciones de Vivaldi interpretadas por Karajan? Supongo que sólo a un snob ignorante, pero no puedo compartir la totalidad de lo expresado por "Carles UDINA i COBO", porque yo NECESITO escuchar las sonatas de Beethoven o las de Mozart interpretadas con fortepiano, el instrumento para el que fueron compuestas, no para un instrumento evolucionado posteriormente. Si Beethoven o Mozart hubieran conocido el piano actual ¿a caso no hubieran adecuado sus obras a las mayores posibilidades que les ofrecía el nuevo instrumento? ¿Quién sería capaz de comprar los conciertos para oboe de Albinoni interpretados con saxofón bajo la excusa de que este instrumento tiene una tesitura más amplia? ¿Cómo puede haber alguien capaz de comprar una interpretación al piano de las Variaciones Goldberg por muy "Glenn Gould" que sea el intérprete? La frase de Richter me parece indiscutiblemente elocuente y el respeto al creador de la obra debe ser lo más escrupuloso posible dentro de la libertad que éste otorga al intérprete.
No es por nada, pero que Furtwängler mantuviera conversaciones con Walter Abendroth en 1957 cuando llevaba ya 2-3 años muerto debería ser digno de estudio para Íker Jiménez (Furtwängler falleció en 1954).
No tengo nada que añadir a las santas palabras del señor Carles Udina i Cobo, sólo desear que el "legado" de Karajan desaparezca pronto (aún sigo viendo en grandes almacenes empleados poco duchos en música que "aconsejan" a clientes igualmente "pez" que compren la versión de Karajan, como si fuera la de mayor prestigio, muestra del daño incalculable que ha hecho el antaño pelotilla de Goebbels a la música): Furtwängler, Furtwängler, Furtwängler!
El senor Prat es de los que desaparecio del mapa al estallar el caso Palau y el señor Millet. Mejor haria en estarse calladito y no escribr pseudo-articulos promocionales. Si la gente supiera las barbaridades que este señor y otros agentes han hecho en nombre de la música su cabeza hubiera rodado ya hace tiempo.
Muy buen artículo, pero ¿porqué tanto miedo a decir abiertamente la verdad sobre KARAJAN?, un déspota y músico mediocre, de nefasta influencia en la música clásica. Soy incapaz de oír cualquiera de sus sinfonías, de BRAHMS especialmente, de BEETHOVEN, …, pues pienso al momento en WALTER, KLEMPERER, FÜRTWÄNGLER. Me entusiasma Fritz WUNDERLICH y Gundula JANOVICH, pero nunca he podido oír completa Die Schöpfung (La creación) de HAYDN dirigidos por KARAJAN porqué me pongo inevitablemente de mala leche. He tenido que hacer me un CD "collage" a partir de la vieja y monoaural versión de JOCHUM, sustituyendo las arias solistas de dichos cantantes, porque su extraordinaria musicalidad casi anula el sello de KARAJAN, por el papel más bien acompañador de la orquesta. Lo mismo si hablamos de MOZART como de WAGNER. Durante más de 40 años, al poner la radio y enganchar ya empezada cualquier pieza musical (la mejor manera de conocer y valorar objetivamente nuevos intérpretes), ninguna grabación que me ha enganchado ha resultado ser de KARAJAN, siempre han sido de los de siempre (los ya citados, más KAPPERSTBUSCH y una docena más) o contadas excepciones de músicos aún vivos. Por KARAJAN ha sido posible la entronización de una escuela de mediocres que es imposible enumerar porqué han aparecido como setas, aunque sí citar a su representante más conocido y vulgar: Neville MARRINER. O que decir de los “originalistas”, otros músicos mediocres que han recurrido a las formas, a los instrumentos originales para disimular su nula capacidad interpretativa. SCUBERT ya dijo proféticamente que los músicos mediocres que no pueden entender el fondo emotivo de la música, sólo saben fijarse en cuestiones formales. Si BEETHOVEN o LISZT, entre otros muchos, hicieron evolucionar y modernizar su preciado instrumento, como otros el violín o cualquier otro instrumento ¿cómo hoy se atreve un cualquiera, incapaz de componer cuatro compases seguidos agradables, a ir en la dirección contraria y recuperar lo que los “genios” cambiaron por insuficiente y limitado? ¿A quién se le ocurre comprarse un Ford “T” cómo coche de uso habitual, por mucho “vintage” que pueda ser? ¿Porqué ninguna asociación musical independiente tiene el valor de hacer, y sobre todo divulgar, una guía de buenas grabaciones para ayudar a los nuevos aficionados a la música, y a su vez excluir el 80% CD’s que hoy están a la venta?, pues con buenas interpretaciones se duplicaría o triplicaría el número de amantes a la música. A su vez obligaría a las discográficas y distribuidoras a mejorar la calidad de lo que ofrecen. Carles UDINA i COBO
Gracias por estas ideas; un alivio en los tiempos que corren.
Suerte, amigos. :)