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viernes, 21 de diciembre de 2012

Alhucemas y Vélez: «pedazos de la Historia de España» frente a Marruecos


ESPAÑA / DEFENSA

Alhucemas y Vélez: «pedazos de la Historia de España» frente a Marruecos

Día 21/12/2012 - 10.08h

El Ejército emite dos vídeos en los que muestra estos territorios españoles desde 1673 y 1564 custodiados por los militares

Como parte de una serie de vídeos dedicada a los «Islotes españoles en la costa africana», el Ejécito de Tierra ha emitido, en su canal oficial en «Youtube», sendos vídeos sobre el Peñón de Alhucemas y el Peñón de Vélez de la Gomera, «pedazos de la Historia de España» que situados frente a las costas marroquíes acogen destacamentos militares.
Con una imagen de un helicópteros Chinook descendiendo en el peñón de Alhucemas, el vídeo relata como en ese mismo lugar fue donde«Abd el Krim aprendió a leer y escribir, siendo el emplazamiento clave en el desembarco más famoso de la guerra del Rif». Ahora es un destino más por donde rotan los militares del Ejército de Tierra.
El Peñón de Alhucemas, y sus cercanos islotes de Tierra y Marpertenecen a la Corona española desde 1673, refleja el relato del vídeo. Hay que recordar que el islote de Tierra fue escenario este pasado verano de la llegada de 73 inmigrantes subsaharianos que fueron desalojados por las autoridades españolas y marroquíes tras un acuerdo.
«Uno de los lugares más singulares es el cementerio conocido como La Pulpera,unido al resto del Peñón por un puente, con 60 personas enterradas entre civiles y militares». Decenios atrás en el Peñón de Alhucemasllegaron a vivir hasta 350 personas, hoy la presencia se reduce al destacamento militar que, entre sus misiones, tiene encomendado la vigilancia de estos territorios españoles.
Frente a la playa marroquí de Sfiha el Peñón de Alhucemas y los dos islotes se sitúan a 120 kilómetros al oeste de la Ciudad Autónoma de Melilla.
En un segundo vídeo, el Ejército de Tierra muestra imágenes del Peñón de Vélez de la Gomera, plaza española «concebida como un fuerte formado por tres recintos defensivos que se suceden en altura».
«El Peñón de Vélez quedó definitivamente incorporado a España en 1564», relata el vídeo sobre un territorio español situado a 138 kilómetros al oeste de Melilla y con presencia de los Regulares «encargados de su custodia».
El primer vídeo que emitió este mes el canal oficial en «Youtube» del Ejército de Tierra abordaba la situación en las Islas Chafarinas.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Regimiento Alcántara, la historia de los jinetes españoles que sacrificaron la vida por sus compañeros en Annual


Regimiento Alcántara, la historia de losjinetes españoles que sacrificaron la vidapor sus compañeros en Annual

Durante la guerra contra Abd el-Krim, unos pocos soldados a caballo lograron salvar la vida de muchos de sus camaradas y pusieron en jaque a todo un ejército

ABC - Día 21/09/2012 - 00.32h
George Patton, el almirante Nelson… son muchos los héroes y personajes ilustres que alberga la historia. Sin embargo, probablemente habría que pensar un poco más para poder enumerar alguno español, y es que, aunque los hay a cientos, parece más sencillo fijarse en los extranjeros. Pero, aún con todo, existen, y un ejemplo de ello es el Regimiento Alcántara 14 de caballería, una unidad española que, durante la gran matanza de Annual, cubrió la retirada de sus compañeros a costa de la muerte de casi todos sus integrantes
Para hallar la heroica actuación del Alcántara es necesario retroceder en la historia hasta uno de los episodios más trágicos para nuestro país: la Guerra del Rif. Esta se inició aproximadamente en 1912 cuando se cedieron oficialmente a España unos 20 000 km cuadrados de territorio Marroquí cerca de Melilla. En ese momento comenzó la discordia, pues las tribus rifeñas se levantaron contra los españoles en una guerra que vería su final muchos años después.

El levantamiento rifeño

El episodio que llevó a los jinetes del Alcántara a morir se desarrolló a partir de 1920. Ese año, el comandante general de Melilla, Manuel Fernández Silvestre, avanzó por el territorio rifeño con la intención de llegar a la ciudad deAlhucemas. En el trayecto, pretendía someter a los rebeldes haciendo uso de la política de mano dura. Pero el plan no salió como se esperaba y comenzaron las dificultades, favorecidas entre otras cosas por el precario equipamiento de los soldados españoles y una mala política de blocaos (pequeñas fortificaciones a las que era muy dificultoso suministrar agua).
El calvario había comenzado, los rifeños, liderados por Abd el-Krim, tomaron las posiciones españolas de Abarrán (donde pasaron a todos los españoles por la espada) como preludio a la masacre que se avecinaba. Por otro lado, el comandante Julio Benítez tomó el territorio de Igueriben en un intento de seguir avanzando sobre el Rif, pero ya era tarde, sus tropas quedaron cercadas. Ante el asedio, Silvestre salió de Melilla con todos los efectivos posibles en su ayuda. Sin embargo, Benítez no logró resistir y su posición cayó. La suerte estaba echada.
Las noticias no eran halagüeñas, tras el desmoronamiento de Benítez 18.000 rifeños cercaron el campamento de Silvestre en el territorio marroquí de Annual. Además, la moral de los 5.000 españoles atrincherados en el lugar no podía ser más baja y los soldados se dejaron llevar por el pánico. Esto obligó al oficial a tomar la decisión de que sus hombres abandonasen el campamento y huyeran hasta Melilla. Entre gritos de pánico y miedo, los soldados españoles iniciaron una retirada caótica el 22 de julio de 1921 que sin duda habría costado la vida a muchos militares de no ser por la ayuda de los héroes del Alcántara.

Primeras cargas del Alcántara

El Regimiento Alcántara entró entonces en escena cuando se le ordenó cubrir la retirada del ejército español. Así, los casi 700 jinetes tomaron parte en la contienda realizando múltiples cargas para proteger a sus compañeros. Juan Luis Sanz y Calabria, coronel jefe delRegimiento de Caballería Acorazada «Alcántara» nº 10 (la misma unidad que protagonizó los heroicos hechos hace casi 100 años), explica que, para los jinetes, todo comenzó «un caluroso julio de 1921». Según el coronel, el día 22 la unidad «salió muy de mañana a acompañar y proteger un destacamento que iba a ocupar una posición que impedía que se cortara el paso de Izumar», un desfiladero en territorio del Rif.
«Mientras se ejecutaba la protección, se ordenó la evacuación de la posición de Annual con más de 5000 hombres y el General 2º Jefe mandó que el Regimiento cubriera la retirada» explica Sanz y Calabria. «Antes de que diera tiempo a llegar a Izumar, se encontraron con una avalancha que huía en tropel y completo desorden y que eran tiroteados desde las alturas».
Según el coronel, en ese momento los jinetes tomaron la decisión de proteger a sus compañeros a toda costa. «El Teniente Coronel Primo de Rivera, jefe accidental del ‘Alcántara’, vio como el enemigo trataba de cortar el paso a los que huían, por lo que reunió a sus Oficiales y les dijo que era el momento de sacrificarse por la Patria. A partir de ese momento comenzó la actuación heroica del Regimiento» determina Sanz y Calabria.
«Primero se calmó a los que huían y se puso algo de orden obligándoles a marchar entre la formación del Regimiento, sin rebasarla, para protegerles del fuego que recibían desde las cotas inmediatas. El ‘Alcántara’ comenzó a enviar pequeñas partidas a ocupar las alturas y desalojar al enemigo, que evitaba la confrontación directa. Una vez pasó la columna de Annual, se continuó haciendo fuego sobre el enemigo y acabando con él en su totalidad hasta la llegada a Ben Tieb, donde dejaron a los soldados heridos de la columna de Annual que habían transportado en la grupa de los caballos», afirma el coronel.

23 de julio, el día interminable

Según Sanz y Calabria, el 23 fue el día más duro para la unidad. «Se ordenó al Regimiento que se dirigiera a cubrir a las tropas de Ababda, Ain Kert, Azib de Midar, Cheif, Karra Midar y Tafersit» afirma el coronel. En ese momento, los jinetes se dividieron en secciones para poder cubrir un mayor terreno y participar en todas las retiradas posibles de las diferentes «columnas» de soldados españoles que huían. 700 caballeros tuvieron así que dar protección a más de 5.000 de sus compañeros hasta llegar a la ciudad segura de Drius.
Una de las primeras de estas columnas que entró en combate fue la deCheif, la cual fue duramente atacada. Los jinetes del Alcántara encargados de su protección no lo dudaron y cabalgaron en su ayuda. «El Teniente Coronel Primo de Rivera salió con los Escuadrones al galope haciendo varias cargas, llegando al cuerpo a cuerpo y persiguiendo con fuego al enemigo para aniquilarlo o dispersarlo» explica el coronel. Sin embargo, aunque los soldados que huían se consiguieron salvar, la unidad sufrió muchas pérdidas. «La columna de Cheif llego a Drius y los escuadrones del ‘Alcántara’ también, pero con más de 70 heridos y muertos. Eran las 11 de la mañana» explica Sanz y Calabria.
«Media hora después salió una Sección a proteger el repliegue de la posición de Karra Midar, y después de comer, ya sobre las doce del mediodía salieron todos los escuadrones para cubrir la retirada de Tafersit y Azib de Midar, que eran hostigadas con abundante fuego de fusilería. El Regimiento cargó contra ellos dispersándo y matando a algunos de ellos» sentencia el coronel.

La defensa del convoy

Sin embargo, los problemas se empezaron a amontonar, ya que algunas columnas de soldados y vehículos tuvieron que enfrentarse al duro terreno rifeño en su huída, lo que provocó que el Alcántara tuviera que acudir en su ayuda. « En el rio Igan se quedaron atascados algunos vehículos que fueron tiroteados por los rebeldes» explica el coronel. Por ello, se ordenó a los jinetes proteger el camino de este convoy tras todas las cargas que ya habían realizado. «Era la una y media cuando el Alcántara montó de nuevo y partió» explica Sanz y Calabria.
Tras férreos combates, los jinetes llegaron con dificultades hasta el río, donde los vehículos (la mayoría ambulancias) habían sido destrozados y sus conductores asesinados. Tras conocer el destino de sus compañeros, los jinetes del Alcántara volvieron a protagonizar una nueva carga como venganza. Cada vez aumentaba más el número de bajas.
Sin embargo, tras esta victoria, la desesperación volvería a sacudir a los jinetes pues, mientras regresaban a Drius, vieron desde la lejanía como la ciudad estaba en llamas: los rifeños habían atacado y destruido aquello por lo que llevaban dos días luchando, la seguridad de los soldados españoles que se retiraban. Pero, a pesar de todo, su cometido aún no había tocado a su fin, pues una última columna de supervivientes de la ciudad asediada requería su protección hasta llegar a la zona de Monte Arruit.

La última carga del Alcántara

Nuevamente el objetivo estaba claro, el problema surgió cuando los rifeños tomaron posiciones al otro lado del río Igan, lugar desde el cual atacaron la columna de soldados españoles. Finalmente, el regimiento de caballeros recibió la que sería la última orden de carga de ese día: era necesario cruzar el agua y acabar con los rebeldes para salvar la vida de los que se retiraban.
«El Teniente Coronel Primo de Rivera sabía que esos puntos serían imposibles de franquear por la columna en el estado en el que estaba, y, ya bajo intenso fuego, ordenó el ataque a los rebeldes» explica el coronel. Así, y con una fuerza muy inferior en número a los marroquíes, los jinetes del Alcántara se lanzaron contra sus líneas. Sabían que probablemente morirían, pero eso no les detuvo.
Al llegar al cuerpo a cuerpo, y ante la imposibilidad de usar sus Carabinas Mauser por falta de espacio, los jinetes se decidieron a combatir con su espada-sable «Puerto Seguro». La lucha fue sangrienta e, incluso, los miembros del Alcántara se vieron obligados en alguna ocasión a retirarse y reagruparse, pero sólo fue para cargar nuevamente contra el enemigo con mucho más ímpetu. Finalmente, no sólo lograron entretener a los rifeños, sino que les vencieron y les obligaron a huir.
Eso sí, al final el combate la imagen era dantesca, de los casi 700 integrantes del Alcántara, el 80% habían caído y otro 12% más había sido capturado. Pero, no hay que olvidar que menos de mil jinetes consiguieron poner en jaque a todo un ejército enemigo.

Una condecoración «debida»

Este innombrable acto de heroicidad provocó que la unidad fuera propuesta para la «Cruz Laureada de San Fernando» (en su categoría colectiva), la más preciada condecoración militar española. Pero, aunque esta petición se realizó en 1929, el proceso se detuvo por razones desconocidas hasta hace pocos años. Al final, después de 91 años, la unidad recibirá este reconocimiento de manos de Su Majestad el Rey el próximo 24 de septiembre. De esta forma, la bandera del Regimiento de Caballería Acorazado «Alcántara« nº 10 lucirá para siempre una corbata roja indicando que sus integrantes se sacrificaron en su día no sólo por España, sino por sus amigos y compañeros.

4 preguntas Juan Luis Sanz y Calabria