lunes, 19 de diciembre de 2011

Un incendio durante los disturbios de El Cairo destruye el original de la 'Descripción de Egipto' encargada por Napoleón

Un incendio durante los disturbios de El Cairo destruye el original de la 'Descripción de Egipto' encargada por Napoleón

Más de 160.000 manuscritos y mapas conservados en el Instituto Egipcio son pasto de las llamas

EL PAIS - NURIA TESÓN - El Cairo - 18/12/2011
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"La libertad no es gratis", gritaba en Egipto un manifestante mientras huía de los golpes de los militares estos días de protestas. Y tenía razón. Diez muertos y más de 500 heridos en tres días respaldan su afirmación. Pero la represión del Ejército sobre los manifestantes ha dejado otra víctima colateral que no sangra ni grita pero arranca lágrimas de frustración: el incendio del Instituto Egipcio que albergaba la más importante colección de mapas y manuscritos del país y en el que se conservaba la copia original del Description de L'Egypte, los 24 volúmenes repletos de ilustraciones que Napoleón encargó a un grupo de científicos que le acompañaron durante su campaña en el país del Nilo.

      La noticia en otros webs

      Anoche los jóvenes manifestantes trataban de salvar del incendio algunas de las casi 200.000 obras que guardaba. 30.000 fueron rescatadas del fuego, según declaró Zein Abdel-Hadi, responsable de las bibliotecas y archivo egipcios, al diario egipcio Al-Ahram. El resto, reducido a cenizas, se pegaba hoy a la ropa y el rostro de los que miraban sin terminar de creerse la tragedia.
      "Desde lo alto de esas pirámides, cuarenta siglos os contemplan". Estas palabras de Napoleón a sus soldados han pasado a la historia ligadas a una de las maravillas del mundo antiguo. El francés comprendió pronto que el país que pisaba en los últimos coletazos del siglo XVIII no era comparable a otro. La campaña fue un paseo, pero el legado que el militar dejó permaneció intacto hasta la noche pasada. Bonaparte fundó en 1798 el Instituto de Egipto a semejanza del Instituto nacional de Francia, con Gaspard Monge como presidente, el propio Napoleón como vicepresidente y Joseph Fourier y Costaz como secretarios. El Instituto aprovechó el trabajo de académicos y expertos técnicos de la Comisión de las Ciencias y las Artes y promovido el desarrollo de Egipto con el fin de apoyar a la expedición militar francesa. Un año después de su fundación el Instituto tomó la decisión de recopilar y publicar sus trabajos académicos como laDescription de L'Egypte.
      Más de 160 científicos y 2.000 artistas participaron en la creación de la obra. El primer volumen publicado estaba consagrado a las antigüedades. Hasta 1824, se publicaron otros nueve tomos y once volúmenes que reúnen 974 láminas grabadas sobre cobre de las cuales 74 son a color. En esta obra magna se hizo acopio de gran cantidad de documentación sobre los monumentos de Egipto, pero también acerca de la fauna y la flora, los minerales, los habitantes, sus costumbres y hábitos, su agricultura y el comercio, las técnicas así como la topografía. La obra culminó con la edición de un Atlas. La calidad de sus tipografías, grabados y dibujos convirtieron estos volúmenes en una de las obras más valiosas y reconocibles de principios del siglo XIX.
      El ministro de Cultura egipcio, Abdel Hamid, describió el incendio del Instituto Egipcio como una "catástrofe para la ciencia", y ha anunciado la "formación de un comité de especialistas en la restauración de libros y manuscritos, cuando las condiciones de seguridad lo permitan". Algo que parece difícil cuando los principales disturbios a estas horas, con intercambios de bombas incendiarias se desarrollan en la acera de enfrente del destruido Instituto de Egipto, justo en el edificio de la Universidad Americana, la antigua tabacalera egipcia, un palacio construido en 1860.

      lunes, 12 de diciembre de 2011

      Dar gato por liebre

      OPINIÓN

      Dar gato por liebre

      Mentiras y traiciones envuelven la historia de la sublevación del general Segismundo Casado en marzo de 1939. Engañó a los historiadores y “confirmó” los mitos esenciales de los vencedores

      En estos días tan tumultuosos políticamente el Ministerio de Defensapublica un libro cuya carencia se hacía sentir agudamente. Bajo la dirección y coordinación del catedrático Javier García Fernández aparece un grueso tomo titulado 25 militares de la República. Son biografías, escritas por otros tantos historiadores de primera fila, de una selección de generales o almirantes y jefes que permanecieron leales al Gobierno republicano en o después de la sublevación militar de 1936. Entre ellos figuran Aranguren, Asensio Torrado, Batet, Buiza, Casado, Cordón, Escobar, Gámir, Hernández Saravia, Hidalgo de Cisneros, Mangada, Martínez Cabrera, Menéndez, Miaja, Núñez de Prado, Pozas y Rojo. La lectura será imprescindible tras tantos años de desfiguración y desvirtuación de su papel en la guerra civil, acrecentadas en algunos casos por el malhadadoDiccionario Biográfico Español que en la nueva legislatura probablemente no tardará en distribuirse.
      No se recupera el honor de todos los biografiados. Para uno al menos, y que el Diccionario ha tratado de salvar por todos los medios, la evidencia primaria documental de época lo hunde en las simas del embuste y de la traición. A muchos españoles de las generaciones más jóvenes su nombre no les dirá nada. Se trata del general Segismundo Casado, el hombre que el 5 de marzo de 1939 se levantó en armas contra una República a punto de colapsarse, que creó un sedicente Consejo Nacional de Defensa, que aglutinó en torno suyo a un pequeño arco de figuras de segundo o tercer nivel (salvo Miaja, el anciano socialista Julián Besteiro y el exsubsecretario de Gobernación y destacado miembro del PSOE Wenceslao Carrillo).
      La sublevación casadista ha dado origen a discusiones sin cuento. También abrió inmensas heridas en las filas del exilio. Profundizó hasta límites infranqueables las divisiones entre socialistas, comunistas, anarquistas y republicanos. Estuvo basada en una patraña de Casado y en una estrategia política de Franco.
      La patraña consistió en acusar a Negrín de hacer el caldo gordo a los soviéticos y sus sicarios españoles y de prolongar la guerra sirviendo exclusivamente el interés de Stalin. De aquí la subpatraña que la sublevación se llevó a cabo para impedir que Negrín y los comunistas se hicieran con el control de los mandos de lo que quedaba de Ejército Popular.
      La estrategia de Franco consistió en engañar a Casado haciéndole ver que una rendición inmediata no provocaría represalias entre los mandos militares que no hubieran cometido delitos de sangre. Lo que había detrás es fácil de identificar: Franco deseaba evitar cualquier evacuación de dirigentes políticos, militares y sindicales. Para ello necesitaba que alguien hundiera, desde dentro, las pequeñas posibilidades de resistencia. Así podría liquidar fácilmente la flor y nata republicana.
      Casado se tragó el anzuelo. Engatusó a sus compañeros haciéndoles ver que no tendrían que temer demasiado de la victoria franquista y buscó aliados para su golpe en unidades próximas a Madrid. Las encontró en el Cuerpo de Ejército de Cipriano Mera, probado líder anarquista y políticamente analfabeto. Aprovechó el sordo rencor contra los comunistas y manipuló a la Agrupación Socialista Madrileña.
      Franco terminó la guerra en beauté, gracias a una operación político-estratégica que le permitió copar a una inmensa cantidad de dirigentes republicanos. También a la masa combatiente. Todos formaban parte de aquella Anti-España cuya eliminación física, política y psíquica había constituido el alfa y el omega de la rebelión de 1936. Casado se escapó a Inglaterra tras una serie de proclamas preconizando la resistencia numantina si no se recibían condiciones satisfactorias de paz. No las obtuvo.
      En Londres, Casado escribió unas autojustificativas y falaces memorias, nunca traducidas al español. El manuscrito lo entregó el 21 de julio. Era profundamente anticomunista pero no ponía en solfa a las democracias occidentales que tan poco habían hecho por la República. Hay que sospechar que alguna mano foránea le ayudó en su concepción. Como tras el final de la Segunda Guerra Mundial y en el comienzo de la guerra fría los servicios secretos británicos le hicieron algunas ofertas, es posible que en 1939 ya estuvieran a favor de una labor de intoxicación.
      Se conserva el borrador de una carta a Franco que Casado agregó a una misiva fechada el 9 de marzo de 1940 y dirigida al duque de Alba, a la sazón embajador en Londres. No se sabe si este la remitió a su destinatario, pero en ella Casado dejó constancia de la decepción que le había producido el comportamiento de Franco. El motivo de la carta fue el fusilamiento del general Escobar por quien Casado debió de tener un gran respeto. Acusó al Caudillo/Generalísimo/Jefe del Estado de haber faltado a la palabra dada. Una terminología dura entre militares.
      Casado trapicheó como pudo, con trabajitos en la BBC, uno de los lugares en que los servicios especiales británicos solían aparcar a personajes y personajillos que pudieran ser útiles. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, emigró a América Latina. Allí pasó más de 15 años, en parte tratando de volver a España. Cuando lo hizo, en septiembre de 1961, nadie le molestó, pero dos años más tarde se le ocurrió solicitar el reconocimiento de sus derechos pasivos y la máquina judicial militar se puso en movimiento. Se le trató con guante blanco hasta cierto punto, pero no obtuvo lo que quería.
      Enfermo, encerrado en su piso madrileño durante años y años, fue apañándose con sus ahorros hasta que amenazaron con agotarse. Entonces entró en contacto con el Ministerio de (Des)Información. Se prometió un gran éxito económico de una nueva versión de sus memorias. El problema es que no se acordaba de los hechos de 1939. Tampoco podía ir a hemerotecas. No sabemos si desde el Ministerio, entonces regentado por Manuel Fraga Iribarne, alguien le echó una mano. Sí sabemos que le ayudó uno de los subordinados de Cipriano Mera, también anarquista, un tal Liberino González.
      En consecuencia, la nueva versión acentuó hasta extremos delirantes la presunta conspiración comunista, la vesania de Negrín y la larga mano de Stalin sobre la República. Todo muy en consonancia con el furibundo anticomunismo anarquista y franquista y, en particular, las necesidades de la guerra fría. Ya se habían expresado en términos similares renegados comunistas tan caracterizados como Jesús Hernández, Enrique Castro Delgado y Valentín González, el Campesino. También los inevitables poumistas, a la cabeza de los cuales se situó Julián Gorkín.
      Casado no quedó muy contento con el resultado, una indicación tal vez de que la nueva versión no era únicamente de su propia pluma, pero no tenía escapatoria. Enfermo y sin dinero, se sometió. Cuando se almuerza con el diablo conviene manejar una larga cuchara. Casado no la tuvo. Jugó con los hechos, engañó a historiadores, “confirmó” los mitos esenciales de los vencedores, encubrió la gran operación político-estratégica de Franco, fue corresponsable de la hecatombe final republicana y, como buen traidor, hizo todo lo posible por desfigurar sus huellas en la historia. Un historiador anglo-norteamericano, Burnett Bolloten, le creyó y sentó escuela. Sus colegas pro y neo-franquistas se frotaron de gusto las manos durante años.
      Al final, si se encuentra la evidencia primaria relevante de época, los hechos del pasado quedan iluminados bajo nueva luz. La pregunta es: ¿por qué ha habido durante tanto tiempo un segmento de la literatura que ha hecho caso a la versión de Casado, que siempre fue en sí inverosímil? La respuesta se encuentra, a nuestro entender, en la conjunción entre las necesidades ontológicas del franquismo, su dependencia de una mitología ad hoc y la ideología de la guerra fría.
      Angel Viñas es catedrático emérito de la UCM y está a punto de publicar una versión revisada y ampliada de La conspiración del general Franco.

      jueves, 1 de diciembre de 2011

      Los obispos no pedirán al PP que derogue las leyes de aborto y matrimonio [homosexual]

      Los obispos no pedirán al PP que derogue las leyes de aborto y matrimonio [homosexual]
      "La CEE nunca dice a ningún gobernante qué es lo que tiene que hacer", asegura Martínez Camino
      Nuevo Gobierno, nuevo talante. El portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, ya se esfuerza en espantar la idea de que la jerarquía del catolicismo está eufórica con la victoria del PP. Pero están tan satisfechos que ni siquiera van a pedir al nuevo Ejecutivo la derogación de leyes que en años pasados les llevó a amenazar con la excomunión a quienes las votaran y para las que han pedido la insumisión social. Esta vez, no. Incluso, niegan los prelados que alguna vez hayan dicho qué y cómo se tiene que legislar en España. "La CEE nunca dice a ningún gobernante qué es lo que tiene que hacer. No lo ha dicho a Gobiernos anteriores y tampoco se lo va a decir a éste. La postura de la Iglesia es pública y notoria. No se va a dar ninguna directiva al Gobierno [Rajoy], porque no se le ha dado nunca a nadie”, ha proclamado el portavoz este mediodía en conferencia de prensa..........
      TRECHO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS DE APLICACION AD HOC
      Ezequiel, 34
      1.
      El Señor me dijo:
      2.
      "Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles: Pastores, esto dice el Señor Dios: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No es el rebaño al que deben apacentar los pastores?
      3.
      Vosotros os tomáis la leche y os vestís con la lana; matáis las ovejas cebadas, pero no apacentáis el rebaño.
      4.
      No habéis fortalecido a las débiles ni habéis curado a las enfermas; no habéis vendado a las heridas, no habéis hecho volver a las descarriadas ni buscado a las perdidas, sino que las habéis conducido con crueldad y violencia.
      5.
      Y ahora andan dispersas, por falta de pastor, presa de todas las fieras del campo;
      6.
      andan dispersas mis ovejas; errantes por todos los montes, por todos los collados; dispersas mis ovejas por todo el país, sin que las busque nadie ni las cuide.
      7.
      Escuchad, pues, pastores, la palabra del Señor:
      8.
      Por mi vida, dice el Señor Dios, que por haber sido mi rebaño expuesto al pillaje y mis ovejas pasto de todas las fieras del campo por falta de pastor, por no haber cuidado mis pastores mi ganado y haberse en cambio apacentado a sí mismos en lugar de mi rebaño,
      9.
      por eso, escuchad, pastores, la palabra del Señor.

      10.
      Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy yo contra los pastores reclamando mi rebaño de sus manos. No les confiaré más el pastoreo de mi rebaño; así no se apacentarán más a sí mismos. Les arrebataré mi ganado de su boca y ya no les servirá de pasto.

      11.
      Pues esto dice el Señor Dios: Yo mismo cuidaré de mi ganado y le pasaré revista.

      12.
      Como un pastor pasa revista a su ganado cuando se encuentra entre su rebaño disperso, así pasaré yo revista a mis ovejas y las recobraré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de nubes y tinieblas.

      13.
      Las sacaré de en medio de los pueblos y las recogeré de entre los países. Las llevaré a su tierra, las pastorearé por los montes de Israel, por los valles y en todos los lugares habitados del país.

      14.
      Las apacentaré en pastos escogidos; su majada estará en los montes altos de Israel; allí descansarán en cómodo aprisco y pacerán pingües pastos por los montes de Israel.

      15.
      Yo mismo llevaré mi rebaño a pastar y lo devolveré al lugar de su descanso, dice el Señor Dios.

      16.
      Buscaré la oveja perdida y haré volver a la descarriada; vendaré a la herida, fortaleceré a la flaca, cuidaré de la gorda y robusta; las apacentaré como es justo.

      17.
      En cuanto a vosotros, rebaño mío, esto dice el Señor Dios: Yo mismo juzgaré entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.

      18.
      ¿No os basta pacer en buenos pastos para que pisoteéis el resto del pasto? ¿No os basta beber el agua limpia para que enturbiéis el resto con los pies?

      19.
      ¿Ha de pastar mi rebaño lo que vosotros habéis pisoteado y beber lo que habéis enturbiado con vuestros pies?

      20.
      Por eso, esto les dice el Señor Dios: Yo mismo juzgaré entre la oveja gorda y la flaca;

      21.
      porque vosotros habéis empujado con el flanco y el lomo, con los cuernos habéis topado a las más débiles hasta echarlas fuera;

      22.
      yo defenderé a mi rebaño y no servirán más de presa; haré justicia entre oveja y oveja.

      23.
      Yo les suscitaré un pastor que las apaciente, mi siervo David. Él las conducirá al pasto y será su pastor.

      24.
      Yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellos: Yo, el Señor, he hablado.

      25.
      Haré con ellos un pacto de paz y exterminaré del país las bestias feroces; morarán tranquilos hasta en el desierto y reposarán en los bosques.

      26.
      Los asentaré en torno a mi colina. Mandaré a su tiempo las lluvias, lluvias de bendición.

      27.
      El árbol del campo dará sus frutos y la tierra dará sus productos. Habitarán seguros en su tierra y sabrán que yo soy el Señor, cuando haya despedazado las coyundas de su yugo y les haya librado de las manos de quienes los tienen esclavizados.
      28.
      No volverán a ser presa de las gentes ni los devorarán las fieras del país, habitarán seguros sin que nadie los espante.
      29.
      Haré brotar para ellos una plantación gloriosa, no serán más consumidos por el hambre en el país, ni sufrirán más el ultraje de las naciones.
      30.
      Y sabrán que yo, el Señor, su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo, dice el Señor Dios:
      31.
      Vosotras, ovejas mías, sois el rebaño de mi pasto y yo soy vuestro Dios, dice el Señor Dios".